Adoptar un perro

Adoptar un perro en Tenerife, Casa Refugio para Perros de Puerto de la Cruz

Entre las principales finalidades de la Casa Refugio para Perros de Puerto de la Cruz, se encuentra no solamente la de recoger, prestar asistencia veterinaria, cuidar y proteger a los perros abandonados, sino, y como solución final, la más deseable, de encontrarles un nuevo hogar, en el caso haya sido imposible devolverlos a su legítimo propietario.

Características, obligaciones y normativa legal en la adopción de perros abandonados.

 

Lo que tienen muy claro desde siempre, por su experiencia y por sentido común Candi Raya y su equipo de colaboradores es que la adopción es la finalidad última de la recogida de los perros abandonados pero también conlleva la responsabilidad de asegurarse que la nueva familia de acogida y sus componente están preparado para recibirlo y cuidarlo como se merece y tiene derecho, obligaciones a las cuales tendrán que comprometerse.

Los perros adoptados se entregan con el microchip insertado, en el caso de no tenerlo, con todas las informaciones previstas por la ley, esterlizados y vacunados, en un estado de salud impecable y, todo ello, por un módico precio, que correrá a cargo de la persona que adopta.

Por su puesto se puede elegir de llevar el perro al veterinario de confianza y abonar los gastos directamente con él; en este caso el perro será acompañado por un encargado de la Casa Refugio para Perros.

Importante:
En el caso que el perro sea adoptado en el extranjero, a los gastos arriba indicados hay que sumar los costes burocráticos del pasaporte y del traslado hacia el aeropuerto Reína Sofía, en el sur de Tenerife.

Estos son solamente algunos de nuestros perros que esperan una adopción.

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Recomendaciones y consejos para los que quieren adoptar
a un perro del refugio.

Tengan paciencia los primeros tiempos, no se olviden que muchos de estos perros han recibido malos tratos y han subido el trauma del abandono y, aunque, en este caso, se hace por una buena causa, es posible pueden sufrir otro pequeño estress por ser alejados otra vez de un ambiente (en este caso el refugio) en el cual ya se había adaptado tras el anterior abandono y compartían su nueva vida con una manada.

Podría darse el caso que, en la familia de adopción, se sintieran tristes, no comieran, ladraran o manifestaran posturas defensivas; no hay que critarles nunca, ni que alarmarse antes del tiempo, es mejor actuar poco a poco, con tranquilidad, esperando a que sea el perro mismo a encontrar "su sitio" en su nuevo hogar.

Si existen otros perros en la familia de adopción es de sentido común tener en cuenta de no provocar celos, de dividir muy bien los espacios de la comida y el espacio físico ocupado por cada animal (cama, colchón, caseta, etc.); es sabido que el perro, como la mayoría de los seres vivientes, busca su territorio, se marca una zona que considera suya y en la cual se siente seguro.

Los perros, si se tratan con tranquilidad, cariño y dulzura, poco a poco se van dictando sus normas los unos con los otros, sus pautas de comportamiento y sus reglas de conducta recíproca; no hay que ser presuntuosos y pensar que lo sabemos todo sobre ellos.

En el caso de tener niños, es recomendable vigilar el uno y los otros, que no haya intromisiones en los respectivos espacios y ningún abuso, sobre todo en momentos delicados como la hora de la comida; no hay que dejar que un niño se acerque demasiado a la comida de un perro recién llegado, este último puede interpretar que está intentando quitársela, tampoco hay que dejar que el niño, por la novedad del acontecimiento, "atosigue" al recién llegado, así como, por su puesto, hay que controlar cualquier signal de agresividad por parte del perro.

Una vez más, paciencia y sentido común, y seguramente en muy poco tiempo cada cual ocupará su espacio y actuará con total normalidad; no hay que olvidarse nunca que un perro es el cmpañero ideal e inolvidable per el resto de su vida de un niño sensible y bien educado.

Cuando el nuevo dueño se arrepiente de haberlo adoptado.

Lamentablemente es un caso más frecuente de lo que se pueda imaginar. De repente, o porque no se ha tenido la suficiente paciencia con el perro o porque este, en efecto, no consigue adaptarse a la nueva familia, por la razón que sea, por favor, no lo abandonen otra vez.....

¡No pasa nada si se devuelve al refugio, nadie se lo hecherá en cara, seguramente, habrá otra ocasión y otro perro esta vez perfecto para Usted!

Para terminar, una frase leída no se sabe donde, pero que puede hacer reflexionar sobre las adopciones:

Si quieres adoptar un perro, mira sus ojos, no su edad.

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